El Museo del Louvre, en París, no pudo abrir sus puertas con normalidad este lunes debido a una protesta encabezada por estudiantes, integrantes de colectivos juveniles y representantes sindicales, que bloquearon los principales accesos al establecimiento para denunciar los recortes presupuestarios y la represión policial contra las movilizaciones estudiantiles.
La medida impidió el ingreso por la emblemática Pirámide del Louvre y por los accesos laterales del pasaje Richelieu. Según informó la dirección del museo, la institución no pudo comenzar su actividad a las 9, como estaba previsto, y advirtió que el bloqueo no estaba directamente relacionado con el establecimiento, sino que había sido elegido como un espacio simbólico para visibilizar los reclamos.
«Estamos orgullosos de anunciar que bloqueamos el museo más grande del mundo», expresaba uno de los panfletos distribuidos por los manifestantes para informar a los visitantes sobre los motivos de la protesta.
Los organizadores cuestionaron los recortes presupuestarios, la eliminación de puestos de trabajo y el deterioro de los servicios públicos, con especial énfasis en las áreas de cultura y educación. Además, denunciaron la respuesta policial frente al descontento social y manifestaron su respaldo al movimiento estudiantil surgido en los territorios franceses de ultramar y extendido posteriormente hasta París.
La movilización fue impulsada por miembros de la Escuela del Louvre y otras agrupaciones estudiantiles, con el acompañamiento de sindicatos, entre ellos integrantes de la Confederación General del Trabajo (CGT), pertenecientes a su división de Cultura.
Ange, integrante del colectivo juvenil Inverti.e.s, explicó a la agencia EFE que la elección del museo respondió a su relevancia simbólica y a la necesidad de amplificar los reclamos.
«Estamos aquí para hablar de que no hay suficiente presupuesto para la cultura y la educación (…). Y estamos en el Louvre para ser escuchados, porque es un lugar simbólico», sostuvo.
Los organizadores señalaron que el bloqueo constituye una medida extrema, adoptada después de varias semanas de movilizaciones y ante la falta de respuestas a sus demandas.
Mientras los manifestantes mantenían bloqueados los accesos, decenas de turistas se congregaron en la plaza de la Pirámide a la espera de ingresar al museo. Muchos de ellos se encontraron con la interrupción de las actividades sin haber sido advertidos previamente.
Trabajadores del Louvre se acercaron para comunicarles que el establecimiento permanecería cerrado, al menos durante la mañana, y que se les devolvería el importe de las entradas.
Entre los visitantes afectados estaba la mexicana Ansherly Bernal, quien había viajado junto a su madre, María, y tenía previsto recorrer el museo a las 11. Ambas habían organizado la visita con seis meses de anticipación.
«Es un viaje que habíamos planeado con medio año de anticipación, y encontrarte con esto es triste», lamentó Bernal en declaraciones a EFE.
La protesta volvió a poner en primer plano el conflicto entre los sectores estudiantiles y el Gobierno francés por el financiamiento de los servicios públicos, en una jornada en la que uno de los espacios culturales más visitados del mundo se convirtió en escenario de una disputa que excede sus propias instalaciones.
