Horas antes de una sesión clave en el Congreso, el Gobierno retomó este martes el diálogo con los líderes del PRO, de cara a las negociaciones para avanzar en un acuerdo electoral para 2027.
El jefe de Gabinete de ministros, Diego Santilli, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el responsable político de La Libertad Avanza, Eduardo “Lule” Menem, recibieron en Casa Rosada al presidente del bloque de diputados del PRO, Cristian Ritondo, y al secretario general del partido a nivel nacional, Fernando de Andreis.
«Durante la reunión se conversó sobre los principales proyectos de la agenda parlamentaria que impulsa el Gobierno, como el Presupuesto 2027, la ley de Defensa de la Soberanía Nacional, la ley de biocombustibles y la Reforma Electoral«, consignaron oficialmente.
El oficialismo espera que el PRO acompañe la suspensión de las PASO, que siguen sin avance concreto en el Senado. Sin embargo, desde el partido amarillo aclaran que ese respaldo recién podría existir si es que el Gobierno logra la adhesión de los gobernadores aliados y se acerca a poder votarlo en el recinto. «Mientras eso no sucede, no tomaremos una postura aunque es algo que estamos hablando», indicó una fuente del sector aliado.
También crecen las especulaciones acerca de que esta postura se adopta porque no hay avances significativos en la alianza electoral pensando en las elecciones del próximo año, en especial en cuál será el acuerdo en la Ciudad de Buenos Aires, principal bastión del macrismo.
El Gobierno y el PRO mantienen coincidencias para avanzar con el Presupuesto 2027 y la ley de Defensa de la Soberanía (Malvinas), aunque la discusión por la ley de Biocombustibles genera diferencias. El malestar está entre los aliados bonaerenses de La Libertad Avanza, que cuestionan los cambios al régimen porque entienden que favorecen a Santa Fe y Córdoba en detrimento de la provincia de Buenos Aires.
El proyecto ya tiene media sanción del Senado y se encuentra en tratamiento en comisión en Diputados. La iniciativa eleva el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil del 7,5% al 10% y el de bioetanol en las naftas del 12% al 15%. Para los sectores bonaerenses que objetan la propuesta, esos cambios perjudican a las pequeñas y medianas empresas productoras de la provincia.
La situación es distinta en Santa Fe y Córdoba, donde conviven grandes cerealeras con pymes que producen maíz y aceite de soja, dos de los principales insumos para fabricar biocombustibles. Por eso, los cambios en los porcentajes de mezcla podrían beneficiar a esas economías provinciales.
La última reunión entre ambos espacios se había realizado el 27 de septiembre. Después de ese encuentro, desde el PRO buscaron enfriar las versiones sobre un posible acuerdo político y marcaron distancia de una eventual alianza electoral. “La elección está lejos, hablar de acuerdo electoral también está lejos», habían señalado Ritondo y de Andreis.
