El exjefe de Gabinete Guillermo Francos apuntó contra la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tras el superclásico y afirmó que el presidente Javier Milei mantiene su intención de “terminar con la mafia” que, según sostuvo, opera en la entidad. En la misma entrevista, respaldó el programa económico oficial y pronosticó que las reformas darán resultados, aunque admitió que su impacto requiere tiempo.
Francos, identificado públicamente como hincha de River, cuestionó decisiones arbitrales del encuentro disputado ayer y consideró que el fútbol argentino atraviesa un escenario de creciente deterioro institucional. “La AFA se ha convertido en una institución deleznable”, aseguró.
El exfuncionario mencionó la expulsión de Lucas Martínez Quarta, la falta de sanción a Leandro Paredes y una jugada en el área que, a su entender, debió derivar en penal. “Lo de ayer fue escandaloso”, remarcó al referirse al arbitraje y a la intervención del VAR.
Sus críticas se dirigieron especialmente al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia: “Es una vergüenza lo que está pasando en el fútbol argentino y que este señor (Tapia) siga manejando cual dictador el fútbol y destrozándolo”. También afirmó que la buena etapa de la selección argentina, liderada por Lionel Messi y otros futbolistas, permitió que la dirigencia de la entidad quedara al margen de cuestionamientos por su administración.
A su vez, aludió a investigaciones sobre movimientos de dinero vinculados al fútbol argentino en Estados Unidos, sin aportar precisiones sobre expedientes concretos. “Se utilizan, en forma personal o por empresas particulares, los fondos del fútbol argentino”, sostuvo.
Para el exjefe de Gabinete, el problema excede a Tapia y alcanza a otros dirigentes, a la estructura comercial de la asociación y a clubes que, según su lectura, acompañan ese esquema. Además, criticó la despedida que la AFA organizó para Messi y la calificó como una “vergüenza”.
Consultado sobre la posición del Gobierno frente a la AFA, Francos aseguró que Milei conserva el mismo impulso para enfrentar a la conducción de la entidad, aunque señaló que el Poder Ejecutivo no maneja las decisiones judiciales. “Me consta que el presidente Milei quiere terminar con esta mafia”, afirmó.
Al analizar la situación nacional, Guillermo Francos consideró que la gestión de Milei está “mucho mejor” de lo que reflejan algunas evaluaciones públicas y destacó reformas como el DNU 70, la Ley Bases, la reforma laboral y el equilibrio fiscal.
El exjefe de Gabinete señaló que la Argentina arrastra “décadas” de políticas estatistas y populistas, a las que responsabilizó por la pérdida de posiciones del país en el mundo y por los niveles de pobreza registrados hacia el final de 2023. Según su diagnóstico, el cambio de modelo económico implica costos y tiempos de maduración.
“Los resultados no son inmediatos”, planteó. Francos sostuvo que el Gobierno busca modificar la estructura económica tradicional, reducir la intervención estatal y recuperar la confianza de los inversores para explotar recursos naturales como petróleo, gas, cobre, oro y plata.
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En ese sentido, aseguró que existen más de USD 200.000 millones en inversiones pendientes en sectores estratégicos. Y atribuyó ese potencial a una mayor previsibilidad económica.
Francos también mencionó el oleoducto Vaca Muerta Sur, destinado a transportar crudo desde la formación neuquina hasta Punta Colorada, en Río Negro. En este punto, afirmó que la obra está cerca de completarse y que permitirá ampliar las exportaciones de petróleo.
Sobre el escenario electoral y los movimientos de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sostuvo que cualquier división del espacio que respalda la transformación impulsada por Milei podría ser perjudicial. “El que garantiza la continuidad de este proyecto es el presidente Milei”, dijo.
El exfuncionario consideró que la ciudadanía definirá su voto según el efecto concreto de las medidas sobre su vida cotidiana. Finalmente, comparó la trayectoria argentina con la de Canadá y Australia, países que, según señaló, partían de condiciones similares a principios del siglo XX y hoy exhiben mejores indicadores de ingreso por habitante.
