Carlos Fara publicó un artículo en Perfil titulado Tengamos las fiestas en paz, en el que analiza la decisión del gobierno de pasar al menos una parte del verano en armonía con la casta. Al analista aseguró que aunque la expresión en el oficialismo era “no ser manada”, “los mensajes de disciplinamiento en las últimas semanas han sido bastante claros”.
Nosotros estamos con la idea opuesta de que el Presidente empezó a pelearse con los propios. Para pelearse con los propios, necesita buscar apoyos con la casta, y él se convierte en casta. Además, vemos que en su discurso plantea que no hay lugar para que nadie sea disidente. ¿Cuál es tu visión? ¿Es complementario o excluyente un tema y el otro?
Venimos hablando sobre estos acuerdos con Cristina, con lo cual hay algunas cosas que han avanzado. En todo caso, daría la impresión de que, cuando no tiene antagonista externo, Milei busca un antagonista interno. Cabe la observación sobre la recurrencia de los conflictos con la vicepresidenta.
Desde ese punto de vista, siempre existe una lógica de confrontación como lógica estratégica y de relato. No se puede quedar quieto. Si no es con alguien externo, será con alguien interno. En ese sentido, los mensajes de disciplinamiento en las últimas semanas han sido bastante claros. Es un movimiento político que claramente no da espacio para las disidencias ni para el libre debate pese a que, en más de una oportunidad a lo largo de este primer año de Gobierno, un poco la expresión era que los libertarios no eran manada y que cada uno podía tener una opinión distinta. En la práctica eso no parece ser así.