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Barril sin fondo

El sistema de transporte público de pasajeros de San Miguel de Tucumán está sostenido por los onerosos subsidios que le otorga el gobierno de la provincia y la municipalidad.

El gobernador Osvaldo Jaldo otorgó un nuevo subsidio de $ 700 millones para las empresas de colectivos de jurisdicción provincial. Sumados a los entregados anteriormente en lo que va de abril alcanza la friolera suma de $ 7.600 millones.

Es sabido que los costos para brindar el servicio suben y que aumentó el combustible, a la vez cayó el número de pasajeros porque el servicio en algunas líneas de colectivos es definitivamente deficiente.

Hay que tomar una decisión que se posterga. O se decide licitar y buscar empresas que quieran brindar un buen servicio con estos subsidios y cantidad de pasajeros, o se decide subsidiar a las empresas como corresponde exigiéndoles una mejora substancial del servicio que prestan actualmente.

Hasta ahora la situación parece indefinida aunque se multiplican las declaraciones y amenazas de ambos lados del mostrador. Los usuarios están disconformes y exigen viajar mejor. Hasta ahora es verdadera ciencia ficción. Sus gobernantes no les pueden dar los beneficios que esperan del Estado a quien le pagan sus impuestos.

Es la Secretaría de Estado de Transporte y Seguridad Vial la que tiene la facultad de distribuir los $ 700 millones entre las empresas nucleadas a la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor Tucumán (AETAT).

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Mientras tanto la película se completa con el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán que analiza llevar el boleto urbano de los $ 1.250 a otro precio mayor sin que nada cambie en absoluto.