El gobierno de Javier Milei mantiene un nivel de apoyo relativamente estable, pero una parte de sus votantes comienza a exigir que la mejora de las variables macroeconómicas se traduzca en resultados concretos sobre la economía cotidiana.
La advertencia surgió de un análisis de Federico Aurelio, consultor político de Aresco, quien señaló que la principal preocupación de los argentinos sigue siendo económica y que el respaldo al oficialismo convive con una demanda creciente por una recuperación que todavía no llega de manera clara al bolsillo.
“Lo que los argentinos están solicitando, a partir de esa situación y de ese orden macro de la Argentina, es que llegue al micro”, afirmó Aurelio en diálogo con Radio Rivadavia.
Según explicó, existe un acuerdo mayoritario sobre algunos de los pilares del programa económico de Milei, como la estabilidad del dólar y la necesidad de mantener el equilibrio fiscal. El problema aparece en el siguiente paso: que ese orden se traduzca en mayor actividad, más y mejores empleos y una menor dificultad para llegar a fin de mes.
De acuerdo con las mediciones de Aresco citadas por el consultor, seis de cada diez argentinos identifican a los temas económicos como su principal preocupación en la vida cotidiana. En ese contexto, el acompañamiento a Milei se ubica en torno al 37% cuando se mide aprobación y en 41% en valoración positiva, niveles que, según Aurelio, permanecen estables desde abril.
La comparación con el año pasado muestra, sin embargo, un retroceso. El respaldo al Gobierno fue mayor durante 2025, aunque el consultor consideró que el nivel actual no representa un mal acompañamiento para el oficialismo, sobre todo porque todavía conserva una traducción electoral favorable en los primeros escenarios que Aresco analiza de cara a 2027.
Uno de los datos más relevantes del análisis de Aurelio aparece al desagregar ese respaldo. Según explicó, una parte del electorado que todavía acompaña a Milei condiciona su continuidad a una mejora de la situación económica.
“Hay una parte importante de ese 40% que acompaña a Milei, que 15 de esos 40 te dicen: ‘Yo voy a seguir acompañando si la situación mejora desde los próximos meses de acá hasta el final de la gestión’”, explicó.
La distinción resulta relevante porque permite separar un núcleo de apoyo más consolidado de otro sector que todavía no decidió abandonar al Gobierno, pero cuya permanencia depende de la evolución de la economía.
Aurelio estimó que el núcleo duro de Milei ronda el 25%, mientras que otro 15% constituye un núcleo más blando.
A comienzos de este año, según su reconstrucción, ese sector todavía formaba parte de un respaldo más amplio. Diez puntos de ese núcleo blando dejaron luego de acompañar al Gobierno, aunque eso no significó necesariamente un traslado hacia otra fuerza política.
“Es que pasaron ahí en el proceso electoral, no tienen ninguna obligación de definir nada”, explicó. Ese electorado puede terminar apoyando a otra opción en 2027, pero también puede decidir no participar de la elección.
Para Aurelio, el desafío del Gobierno no pasa solamente por sostener el rumbo económico, sino también por explicar con mayor claridad cómo ese programa llegará a la vida cotidiana.
El consultor consideró que el Gobierno debería ofrecer “una mayor contención a la problemática de la gente”, dado que todavía muchos argentinos no perciben una mejora en su situación económica y una parte incluso considera que su situación empeoró.
En ese escenario, el reclamo social no necesariamente apunta a una receta económica concreta. Según Aurelio, los ciudadanos no tienen una respuesta uniforme acerca de qué medidas deberían adoptarse para resolver los problemas económicos. Lo que sí aparece con claridad es la demanda de un liderazgo que transmita confianza y permita interpretar cuál es el camino que está siguiendo el país.
“No surge por parte de la gente” una definición precisa sobre qué debería hacerse, sostuvo. En cambio, sí aparece “la necesidad de un líder que sepa cómo orientar el país”.
Para el analista, la sociedad busca que ese liderazgo pueda “ponerse en los zapatos de la gente” y mostrar que entiende las dificultades que atraviesan los argentinos.
La cuestión, en definitiva, no sería solamente cuánto tiempo demanda la recuperación, sino la capacidad del Gobierno para convencer a la población de que el rumbo elegido efectivamente conduce hacia ella.
El otro dato que puede complicar el escenario de 2027 es que el desgaste del Gobierno no se traduce automáticamente en un crecimiento del peronismo.
Aurelio señaló que el peronismo continúa siendo el principal espacio opositor en los escenarios electorales que analiza Aresco. Sin embargo, también sostuvo que una parte importante de la sociedad vincula al kirchnerismo y al peronismo con el pasado y con el desequilibrio macroeconómico que, en cambio, valora positivamente del Gobierno de Milei.
Ese escenario genera una situación particular: hay sectores que cuestionan aspectos de la gestión libertaria, pero tampoco quieren regresar al kirchnerismo.
“Sería un error por parte del Gobierno considerar que porque el principal espacio opositor tiene esas características no debe preocuparse por el humor social de la gente”, advirtió Aurelio.
El motivo es que existe un espacio potencial para una tercera alternativa. El consultor sostuvo que las investigaciones de Aresco detectan “un porcentaje importante de argentinos” que evalúa una opción diferente, aunque todavía no existe un dirigente que logre capitalizar ese sentimiento.
“Una tercera opción distinta a la que se ha transitado en Argentina en las últimas gestiones tiene una potencialidad”, señaló, aunque aclaró que no resulta sencillo que ese espacio llegue a consolidarse.
Una parte de esa demanda de una alternativa diferente proviene de un electorado que directamente dejó de participar de las elecciones.
Aurelio señaló que, si se suman los ausentes con quienes no eligieron ninguna de las alternativas de la polarización, la elección de 2025 mostró un porcentaje récord. Para el consultor, ese fenómeno constituye una señal que debería ser observada tanto por el oficialismo como por la oposición.
“Es: ´no sentimos que nadie esté escuchándonos lo suficiente ni resolviéndonos, sobre todo nuestras problemáticas que pasan los años y siguen en el mismo tenor’”, explicó.
