El asesor Santiago Caputo está activo. Muy activo. Pese a moverse por debajo del radar en los últimos meses y a haber quedado corrido de la negociación política, el asesor de Javier Milei continúa operativo desde su base en el Salón Martín Fierro del primer piso de la Casa Rosada.
«Para no estar operativo se va a su casa; Santiago siempre está en movimiento», sostuvo una voz de su equipo en estricto off.
Su influencia se vio reflejada en la cadena nacional que brindó este jueves 3 el presidente Javier Milei, en la que se refirió a la cuestión Malvinas: «una causa sagrada para los argentinos», según lo definió el propio asesor.
Caputo, quien monitorea obsesivamente el ánimo social, comprendió antes que la propia Mesa Política que la bandera que los jugadores de la selección de fútbol blandieron con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas» tras el partido con Inglaterra podía convertirse en un dolor de cabeza para el Gobierno.
Por ello, comprendió que la discusión por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada estaba perdida cuando se tornó en un debate por la «Ley de Tierras«. Diferencias semánticas sobre una derrota narrativa.
El discurso elaborado por el jefe de Estado pasó por las manos del especialista en comunicación. Su intervención en el contenido se vio justificada a través de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), tal como anunció el vocero presidencial, Adrián Ravier, el martes pasado.
Milei, la Secretaría de Inteligencia (que es el propio Caputo) y el canciller Pablo Quirno intervinieron en el discurso emitido por cadena nacional con el que el oficialismo busca retomar la iniciativa, generar conversación e incomodar a la oposición (a la que llamó a la unidad nacional), que vuelve a la ofensiva en el Congreso con temas sensibles como la morosidad y la emergencia en discapacidad.
Una jugada que el Presidente y Caputo modelaron, pese a los avances que Karina Milei ha hecho sobre el organigrama. Endurecimiento de penas y la construcción de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, con recursos propios y sin comprometer el superávit, según dijeron en Gobierno.
Desde que el presidente norteamericano Donald Trump sostuvo que podría «modificar» su posición respecto de Malvinas en una conferencia de prensa, el asesor y su tropa digital agitaron los posibles apoyos de la principal potencia militar a nivel global.
Lo mismo hicieron tras la entrevista que Trump brindó ante un medio inglés, en la que le señaló a la entrevistadora: «Tu país no estuvo ahí para ayudarme», en relación con el conflicto en Irán y el Estrecho de Ormuz. Una oportunidad inmejorable para el giro discursivo con el que Milei intenta retomar la iniciativa con la asesoría de Caputo y relanza su operativo de reelección.
Los laderos más fieles del asesor agitaron en redes sociales la expectativa con los recortes de las declaraciones en la previa de una cadena nacional que fue grabada en el Salón Blanco alrededor de las 19 horas de este jueves, con la presencia de los ministros. Una puesta en escena para el relanzamiento del gobierno.
Son sabidas las buenas relaciones y el buen vínculo que el asesor supo cultivar con parte del ecosistema trumpista, sobre todo con el lobbista Barry Bennett, quien estuvo en la Casa Rosada visitándolo hace meses atrás. El polémico empresario Leonardo Scaturicce, con base en Miami, tuvo mucho que ver con eso.
Pero Caputo no solo está activo en la imagen y en lo discursivo de Milei. Esta semana logró prolongar su influencia en el PAMI, organismo que atiende a más de cinco millones de afiliados y que depende de la cartera de Salud, a cargo de Mario Lugones, quien responde políticamente a su sector.
Los recientes cambios en la cúpula del organismo que presta servicios de salud a jubilados y pensionados no mellaron su influencia. La nueva coordinadora ejecutiva, Verónica Pérez, es una mujer de su estrecha confianza. Tanto que Caputo se hizo presente en el organismo para la presentación y asunción de la flamante funcionaria de un organismo cuya sangría financiera no se detiene.
El asesor y su tropa digital no fueron corridos de su manejo en la comunicación digital. «Se está subiendo el precio; es muy vivo, juega a la mancha con los aviones», sostienen en otra tribu del oficialismo para graficar que las versiones que lo indicaban de salida en dicha área están erradas.
En ese marco no dejó de llamar la atención cómo el caputismo cerró filas, y cómo no hubo mención en otros sectores del Gobierno respecto del episodio que generó el director de Comunicación Digital, Juan Carreira, quien posteó contra China y despertó que el embajador argentino ante el país asiático, Marcelo Suárez Salvia, fuese convocado por la cancillería de dicho país para manifestarle su malestar ante los dichos del funcionario de tercera línea, quien trabaja en el Salón Martín Fierro.
