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Crecieron el 126% las denuncias por abuso infantil

El 19 de noviembre es el Día Mundial para la Prevención del Abuso contra Niñas, Niños y Adolescentes. No hay en Argentina un sistema estadístico confiable, exhaustivo y federal que de cuenta de la situación del abuso sexual en el país. Lo que hay son sensaciones, percepciones y datos de diversos organismos: todos coinciden en el aumento pronunciado de las cifras. ¿Creció la violencia? ¿Hay más conciencia? ¿Mayor visibilización?

Según el Programa Nacional Las Víctimas contra las Violencias del Ministerio de Justicia de la Nación, desde 2017 a octubre de 2022 hubo 14.424 niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual (el 77,6% femeninas, y un 21,2% masculinas): 1335 en 2017, 2255 en 2018, 2745 en 2019, 2763 en 2020, 3064 en 2021 y 2242 a octubre de 2022. Desde 2017 a 2021 se registra una suba constante en la cantidad de niñas, niños y adolescentes violentadas sexualmente. Entre 2017 y 2021 (último año completo), el incremento fue de 126%.

Del registro de casos también ​surge que entre 2020 y 2021 casi la mitad de las víctimas de violencias registradas (48,7%) eran niños, niñas y adolescentes y 6 de cada 10 víctimas registradas de violencia sexual (58,7 %) eran niñas, niños y adolescentes.

Los abusos aumentan a medida que crecen los niños. Así, entre 0 y 5 años ocurre el 16,9%, entre los 6 y los 11 llega al 32,6% y de 12 a 17 alcanza al 50,5%. A medida que crecen también aumentan las víctimas mujeres: de 0 a 5 años son el 63% de las víctimas, entre los 6 y los 11 el 73,6% y ya entre 12 y 17 el 85%.

El 84,6% de los agresores son del ámbito de confianza de la víctima, ya sean familiares o conocidos. De los que tienen un vínculo familiar, el padre es el principal agresor, seguido por otros familiares y luego el padrastro.

En lo que refiere al ámbito en donde se ejerce este tipo de violencia el 36,2% de los casos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes sucedió en el hogar, y el 3,4% en la vivienda de un familiar y 27,6% de los casos sucedieron en entornos digitales (redes sociales y/o aplicaciones de mensajería instantánea).

El 41,6% de los abusos son tocamientos sexuales, un 22,3% violación o tentativa y un 15,2% grooming.

Mayor visibilización y conciencia

María Soledad Dawson, psicóloga y coordinadora del equipo de Atención a Víctimas de Violencia Familiar y Sexual del Programa, atribuye el aumento a varios factores: «El crecimiento tiene que ver con la mayor visibilización que tienen las conductas abusivas contra niños, niñas y adolescentes. Y que se ha doblegado el delito de grooming, que es el acoso por redes, que crece por la mayor permanencia de les niñes en las redes y al acceso a las tecnologías que produce mayor captación por parte de adultos».

Dawson también hace hincapié en «las violencias simbólicas que se han potenciado en los medios de comunicación, como la exposición de niñes en distintos programas en situaciones de hipersexualización».

Por otro lado, suma la mayor concientización que tienen los chicos gracias a la Educación Sexual Integral: «Eso les permitió empezar a hablar en los diferentes ámbitos en los que se desarrollan y ante profesionales que tienen mayor capacitación».

«El crecimiento tiene múltiples aristas. En pandemia los abusos aumentaron, pero muchos recién pudieron empezar a hablar cuando la pandemia terminó, porque tenían que encontrar un entorno seguro y de confianza para poder hablar», concluye la especialista.     

Estadísticas unificadas

«En Argentina es necesario trabajar para fortalecer los datos y generar estadísticas oficiales unificadas sobre la frecuencia de la problemática de la violencia sexual en la infancia y en la adolescencia», dice a Clarín Sabrina Viola, Oficial de Protección de Derechos y Acceso a la Justicia de UNICEF.

La Encuesta Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes (MICS) 2019-2020 realizada por UNICEF brinda datos estadísticos que dan un piso mínimo de la problemática: en Argentina, el 11% de las mujeres de 18 a 49 años fueron víctimas de abuso sexual durante su infancia o adolescencia.

«Se requiere trabajar para promover políticas y prácticas judiciales tendientes a proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes, evitando su revictimización, como así también fortalecer los mecanismos de articulación intersectorial para la construcción de herramientas, criterios unificados de intervención y de rutas de acción y protocolos», asegura Viola.

Entre la tortura y el backlash

«Las leyes argentinas sin muy buenas, lo que pasa es que para llegar a que haya justicia más allá de la denuncia faltan operadores entrenados y capacitados y faltan ginecólogas, psicólogos, psiquiatras y médicos especialistas en infancia y adolescencia y especialistas en la parte forense de la Justicia. Las niñas y los niños y adolescentes no pagan peritos de parte, no tienen abogados propios entonces la asimetría se potencia estructuralmente en la Justicia. El interés siempre estuvo en el imputado y las consecuencias o no de sus actos, las víctimas recientemente cobraron relevancia y las niñas y niños y adolescentes van por detrás», explica Virginia Berlinerblau, médica especialista en psiquiatría infanto juvenil y medicina legal y una de las mayores referentes de la medicin a forense de la Justicia Nacional.

«El abuso sexual en la infancia se asemeja a la tortura, y sin embrago no está reconocido, la víctima no tiene la categoría de otras victimas. Mientras no se reconozcan los padeceres en la infancia y no cambie culturalmente vamos a seguir igual. Una investigación se inicia con el relato. Si el relato no es bien tomado por profesionales confiables los niños callan y hasta pueden ser confundidos por los entrevistadores, entonces el abordaje recae en las víctimas y cuando llegan a adultas peor, porque hay pseudociencias que hablan de falsas memorias», advierte la especialista.

«Es un campo difícil, pero académicamente es poco lo que se ha avanzado, y las personas encargadas de juzgar estos casos miran para otro lado, acomodan la mirada. Algunos no, pero no son la mayoría. Y entre los profesionales que se juegan, la gran mayoría mujeres, están bajo presión permanente, denunciadas, amenazadas, esto crea retraimiento en las profesionales que detectan los abusos. Esto es muy preocupante. Hay un enorme ataque profesional que se llama backlash (reacción)«, agrega Berlinerblau. 

Movilización

«A pesar de los avances en materia legislativa y de la existencia de la Ley 27.206 de Respeto a los Tiempos de las Victimas, sancionada en 2015, quienes denunciamos delitos anteriores a esa fecha no tenemos la chance de que el caso llegue a la Justicia. Asimismo, la Ley 27455 que contempla el delito de abuso sexual, ya no es de instancia privada, esto significa que cualquier persona teniendo el conocimiento de este delito, puede denunciar y el Fiscal debe investigar. Se incorporaron nuevos artículos a la Ley de victimas que aún no se han implementado, como el patrocinio gratuito», dice un comunicado de Platenses Unides contra el Abuso Sexual Infantil e Iglesias sin Abusos, que convocan a la jornada de visibilización este 19 a las 11 en Plaza Moreno bajo el lema «Lxs niñxs no mienten»

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