El grupo de WhatsApp llevaba el nombre de Los Peluches. Los mensajes que recuperaron los investigadores eran una suerte de tutoriales de cómo se debían camuflar en camionetas y otros vehículos “ladrillos” de cocaína para sortear sin contratiempos controles de fuerzas de seguridad en las rutas del país. La “voz” detrás de los consejos sabía lo que decía. Había estado “del otro lado del mostrador” hasta que fue dado de baja de la Gendarmería Nacional.
Adrián Emilio Escarlata, la persona de los tutoriales de la banda de Los Peluches, fue condenado a la pena de 12 años de prisión. No fue el único. El Tribunal Oral Federal (TOF) N°2 de Salta impuso penas a otros seis narcos por el transporte de dos cargamentos de cocaína en los que se secuestraron 334 kilos de droga.
Escarlata no fue el delincuente que recibió la mayor pena. Los jueces Gabriela Catalano,Domingo Batule y Diego Matteucci condenaron a 15 años de prisión a Richar Ariel Delgado, un gendarme exonerado de la fuerza federal de seguridad, y a Gabriel Osvaldo Ruiz Apaza, “finquero” de la ciudad salteña de San Ramón de la Nueva Orán, a 15 años de prisión como “coautores del delito de transporte de estupefacientes agravado por la intervención organizada de tres o más personas”, según informó el sitio de noticias de la Procuración General de la Nación, www.fiscales.gob.ar.
Un comerciante de Misiones, indentificado como Jonathan Leonel Ostapowicz, fue condenado a la pena de 14 años de prisión. Además Diego Delgado, cabo primero en actividad de Gendarmería Nacional hasta el momento de su detención, que cumplía funciones en el Destacamento Móvil 1 de Campo de Mayo y hermano de Richar Delgado, recibió una pena de nueve de cárcel como coautor del delito de transporte de estupefacientes agravado tanto por la cantidad de intervinientes como por su condición de funcionario público.
Federico Batista, también integrante de la Gendarmería Nacional, y Francisco Flores, aspirante a incorporarse a la fuerza federal de seguridad, fueron condenados a 3 años de prisión de ejecución condicional como partícipes secundarios.

La investigación que terminó con el desbaratamiento de Los Peluches comenzó con un “procedimiento de flagrancia” el 19 de mayo de 2024. Ese día fue detenido General Pizarro, donde fue detenido Diego Delgado mientras conducía a toda velocidad una camioneta Toyota Hilux en la que transportaba 303 kilos de cocaína.
Delgado había comenzado el viaje en la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán. A la altura de la localidad de General Pizarro, en el departamento de Anta, se cruzó con un control de la Gendarmería Nacional, fuerza de seguridad que él integraba con el rango de cabo.
Primero no se detuvo. A los pocos metros frenó y bajó las ventanillas de la 4×4. Los efectivos del Escuadrón 45 se acercaron y, en el asiento de atrás, vieron un uniforme. Pero lo que más les llamó la atención fue lo que su camarada llevaba como carga: cajas de cartón con paquetes tipo “ladrillo”, 303 kilos de cocaína valuados en 4000 millones de pesos.
Delgado quedó detenido. Era el comienzo de una investigación a cargo fiscal Ricardo Toranzos, a cargo del Área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta. El 26 de octubre de ese mismo año, en el puesto de control El Naranjo, en Rosario de la Frontera, en Salta, se secuestraron otros 31 kilos de cocaína. En esa oportunidad se detuvo a Escarlata. Los estupefacientes estaban ocultos en la rueda de auxilio de una camioneta Volkswagen Amarok.
“El transporte de la droga, que iba oculta en el interior de una rueda de auxilio, se hizo bajo la modalidad de convoy, con dos camionetas. En una Volkswagen Amarok iban Escarlata y su pareja [Marlene Leonor Hañek] con el cargamento de cocaína. En una Toyota que hacía las veces de vehículo ‘puntero’ viajaban otros dos sospechosos”, había explicado el fiscal Toranzos durante la audiencia imputativa. Los tripulantes de la camioneta Toyota eran, según la acusación, Gabriel Osvaldo Ruiz Apaza y Francisco Agustín Flores, que era aspirante a ingresar en la Gendarmería.
El representante del Ministerio Público no dejó pasar por alto que Escarlata intentó destruir su teléfono celular para evitar que sea secuestrado. El análisis del contenido recuperado del móvil del sospechoso fue clave para el avance de la investigación.
“Se pudo recuperar una importante información que incriminaba a Escarlata y al resto de los imputados”, sostuvieron fuentes con acceso al expediente.
A partir de los datos recuperados del teléfono celular de Escarlata se determinó que la organización narcocriminal tenía un grupo de WhatsApp llamado Los Peluches, donde “interactuaban sobre detalles de las actividades ilícitas que llevaban adelante”.
Los investigadores, según dijo Toranzos en la citada audiencia imputativa ante el juez Julio Bavio, recuperaron audios donde Escarlata “enseñaba como embutir la droga en los vehículos, incluso en uno de ellos sugirió como algo novedoso utilizar parte del respaldar de los asientos para ocultar los paquetes de estupefacientes“.
Finalmente, el juicio comenzó el 19 de diciembre pasado. El Ministerio Público, que estuvo representado por el fiscal Toranzos, la auxiliar fiscal Carolina Aráoz Vallejo y el investigador Facundo Saravia, pidió penas de hasta 16 años de cárcel.
“Uno de los elementos clave de la investigación y exhibidos por la fiscalía durante el debate fueron las comunicaciones recuperadas del grupo de WhatsApp Los Peluches, creado por integrantes de la organización para coordinar sus actividades. Por medio de esa aplicación de mensajería, los acusados intercambiaban información sobre los traslados de droga, organizaban movimientos logísticos y compartían conocimientos vinculados con los controles de las fuerzas de seguridad. Para los acusadores públicos, los intercambios resultaron una evidencia clave para reconstruir la dinámica interna de la organización, identificar la distribución de roles y demostrar el aprovechamiento de conocimientos específicos adquiridos por algunos de los acusados durante su paso por la Gendarmería Nacional”, informó www.fiscales.gob.ar.
Por ejemplo, en uno de los audios, se decía que había que ser “lo más original posible” para evitar ser descubiertos.
En su alegato, para hacer hablar del perfil de los acusados y el grado de identificación que tenían con el narcotráfico, el fiscal Toranzos hizo referencia a una caricatura de gran tamaño hallada durante una allanamiento, donde los imputados aparecían representados alrededor de una mesa de juego con dados y una ruleta. En el dibujo, Ruiz Apaza fue retratado en el centro de la escena con una cadena de oro con el signo $. La ilustración incluía además armas cortas y largas, una manopla y capos narcos como Pablo Escobar Gaviria y Joaquín Guzmán, más conocido como Chapo.
Al fundamentar las penas de prisión, la presidenta del tribunal, la jueza Catalano dijo: “Si esa droga hubiera llegado a destino podría haber afectado a más de dos millones de personas” y dijo que os peritajes químicos practicados sobre los estupefacientes secuestrados que establecieron un promedio de producción de más de 2.700.000 dosis, con una pureza del 84%.
“La salud pública es la salud de la sociedad entera; cada dosis afecta no solo al adicto, sino también a su familia y a toda la comunidad”, agregó la magistrada.
