Dos empresarios del sector vial declararon hoy en el juicio oral por cuadernos de las coimas que Ernesto Clarens, el financista del matrimonio Kirchner que oficiaba de puente con el empresariado, les exigió dinero para destrabar pagos de obras.
“Nos hicieron requerimientos dinerarios a los que nosotros no accedimos”, sostuvo el primero de ellos, Jorge Cibraro, de la empresa vial ICF. Durante el periodo investigado (2003-2015), su firma mantuvo cuatro contratos de obra pública con los gobiernos kirchneristas.
Cibraro dijo que concurrió a una oficina del centro porteño, en Maipú y Sarmiento, y luego a otra, en Puerto Madero, y sostuvo que Clarens, muy amablemente, le dio a entender durante esos encuentros que “si hacía determinados aportes podría llegar a colaborar a disminuir los atrasos”.
