La situación que atraviesa el peronismo tucumano se puede evaluar a partir de un hecho concreto y palpable que se expondrá este sábado 17 de octubre. Es para los peronistas un día que está dentro del santoral político. Se puede variar cualquier fecha, se la puede dejar en un lugar irrelevante pero a esta fecha no. Es un día sagrado.
Cuando el peronismo esta unido ese día los convoca a todos en un lugar determinados para que expresen su pertenencia al partido que nació aquel inolvidable 17 de octubre de 1945. El día que cambió la historia moderna del país según el desaparecido historiador Félix Luna.
Ese 17 de octubre de 1945 ocurrió en Argentina una masiva movilización obrera y sindical que exigió la liberación del coronel Juan Domingo Perón —quien se encontraba detenido en la isla Martín García y luego trasladado al Hospital Militar Central—, marcando el nacimiento del peronismo y el llamado Día de la Lealtad. Se trata nada más y nada menos que de esa fecha.
En Tucumán ese día habrá dos actos. Uno multitudinario, en el Hipódromo de Tucumán, convocado por el oficialismo que espera reunir 30.000 compañeros. Está programado para las 17 hs. El otro más austero, casi una reunión familiar, es el acto que programó el manzurismo que está en pugna con en jaldismo. Este acto se convocó para el Club Central Norte, a las 13 hs donde la concurrencia podría superar los 1.000 compañeros disgustados con el gobierno de Osvaldo Jaldo. Muchos dejaron de sentirlo un miembro del peronismo por no coincidir con la política dialoguista que lleva adelante con el gobierno de Javier Milei.
No es la primera vez que el peronismo se presenta desunido, con un grupo pequeño que no se siente contenido por el oficialismo del partido. La famosa «verticalidad» de la que tanto se habla no es nada más que un mito político que supieron mantener a fuerza de relato, pero en la práctica luego de fallecido el creador Juan Domingo Perón muy pocas veces un líder logró contener a todos los peronistas. Y si lo logró fue a base de dinero y aparato político avasallante.
El otro sector político, donde se encuentra la oposición muestra una realidad más caótica. Hay una dispersión de ese sector que necesita siempre lograr acuerdos para mejorar su performance electoral. Pero pueden más los egoísmos y los narcicismo que la estrategia política. Por eso se espera que haya varios candidatos a la gobernación que se disputen entre ellos el aproximadamente 50% del electorado que no convence el peronismo.
Esa división de la oposición hace que en la Legislatura la presencia de ese sector también se muestra dispersa dándole al oficialismo de turno una mayor ventaja política. Ocurre que estando cada grupo distanciado del otro la negociación con el oficialismo se lleva a cabo en forma individual y es más fácil conformarlos con poco.
El peronismo corre con ventaja desde que armó un sistema electoral a la medida de sus necesidades y de su realidad política. El actual sistema de acoples es ampliamente rechazado por los tucumanos, pero como concurren con responsabilidad cívica a emitir su voto, que es obligatorio, se argumenta que tal rechazo no existe. Una trampa semántica.
Todo el proceso anterior a las elecciones muestra las características de otros momentos similares, salvo el hecho que hay un sector de la oposición que espera frenar la candidatura del actual gobernador a la reelección, esperanzados en la doctrina que fijó la Corte Suprema de Justicia de la Nación en casos provinciales con características propias. Si bien en Casa de Gobierno están tranquilos porque no creen que haya argumentos jurídicos para lograr ese cometido no deja de estar presente el tema en el análisis político. Hubo innumerables consultas con especialistas y constitucionalistas y se encontraron con la visión de las dos partes de la biblioteca, como ocurre en cada caso. Es difícil que haya unanimidad, pero el secreto está en imaginarse cual de las dos partes de la biblioteca tendrá preeminencia en el análisis, en caso que llegue el plantero al más alto tribunal.
